Paloma, la madre que suplica que devuelvan su móvil robado con las fotos de su hija fallecida

Paloma Calviño, es el nombre de la mujer que fue víctima de un robo a la puerta de su casa, el pasado sábado 29 de octubre, cuándo se encontraba subiendo a su coche. Los delincuentes, además del vehículo, se llevaron por la fuerza su teĺéfono móvil, dónde guardaba las fotos, vídeos y audios de su hija, Helena de 3 años, quien había fallecido hace pocos de meses.

«Las últimas palabras de mi hija están en ese teléfono. Yo no quiero que me devuelvan nada más que mi móvil, que a mi es lo único que me importa de todo lo que perdí. Me quitaron el coche, ropa, dinero… perdí de todo en ese robo. Pero no quiero recuperar nada de eso», explicó la destrozada madre, Paloma, al medio Clarín.

«La realidad es que tengo miedo, porque fué en la puerta de mi casa, no fue en la puerta de un supermercado, y yo no quisiera que estas personas vengan nuevamente y se quieran vengar de mí porque esto se está difundiendo. Solo quiero recuperar el móvil con los recuerdos de mi pequeña», agregó con cierto temor ante la repercusión en Argentina, país donde vive y ocurrieron los hechos.

Helena había nacido con una rara enfermedad llamada artrogriposis múltiple, la cuál genera rigidez en las articulaciones, limitación en los movimientos y un desarrollo muscular menor al normal. Y había tenido que pasar por varias operaciones en su corta vida.

«Su última operación fue el 23 de Abril. Tuvieron que operarla de la rodilla en el Hospital de pediatría Garrahan de Buenos Aires, donde la estaban atendiendo, para ver si podía empezar a caminar, porque tenía una rodilla más corta que la otra, tenía una curvatura. Pero en la última semana cogió lo que se conoce como el ‘virus de la carne cruda‘, y se la llevó», comentó Paloma con gran emoción.

Dicho virus es como se conoce comúnmente al Síndrome Urémico Hemolítico, una enfermedad causada por una bacteria llamada Escherichia coli, que se encuentra en el intestino de las vacas y otros animales de granja. Se presenta con mayor frecuencia en niños menores de 5 años, aunque también pueden padecerla los adultos, y que afecta especialmente a los riñones y puede ser mortal.

«Helena era una niña muy alegre, que le gustaba todo, jugar, bailar, cantar y que le gustaba mucho estar con otros niños. Ella ya sabía el problema que tenía y como había cosas que no las podía hacer, decía que cuándo ella se curara iba a poder hacerlo sola, que antes la tenían que ayudar. Compartía todo con los otros niños, le encantaba jugar», acabó contando la madre recordando a su pequeña.