Las sospechas de la policía tras hallar enterrados los cadáveres de Elisabeth y su novio

La Policía Nacional baraja una hipótesis.

El otro día fueron encontrados dos cadáveres, un hombre y una mujer, en el Barranco del Grifo de Elche. Los cuerpos podrían pertenecer a una pareja desaparecida en extrañas circunstancias en Aspe, un pueblo a 16 kilómetros del lugar donde fueron hallados los restos.

Es la principal hipótesis que baraja la Policía Nacional y el Juzgado de Instrucción número 1 de Elche, que mantiene la investigación bajo secreto de sumario. Se trataría de Elisabeth Ramos Alonso que el 8 de junio de 2019 desapareció junto a su pareja, Kamal M., sin dejar rastro.

Sus familiares mantuvieron la búsqueda durante los últimos dos años, convencidos de que no se trató de una desaparición voluntaria. Además, Elisabeth tenía un hijo de una relación anterior, llevaba tres años con Kamal, de origen marroquí, y acababan de comprarse una casa con piscina a las afueras de Aspe. Allí planeaban también abrir un negocio.

La pareja se había conocido en la prisión de Foncalent, donde él cumplió condena tras haber sido detenido en agosto de 2007 en la Operación Chárter. Este operativo desarticuló una organización de narcotraficantes en Murcia.

El día de su desaparición, ambos habían ido a casa de unos familiares a enseñarles el Range Rover que acababan de comprarse. Nada hacía presagiar que pensaran en marcharse. De hecho, tras ser denunciada la desaparición, la Guardia Civil comprobó que sus pertenencias y el coche seguían en la vivienda y los móviles estaban apagados.

Sin embargo no había ni un solo rastro de ellos hasta la aparición de dos cadáveres el pasado lunes. Los dos cuerpos hallados por unos vecinos de este paraje a las afueras de Elche podrían ser los de Elisabeth y su pareja, ya que coinciden la complexión y la edad que tenían en el momento de la desaparición.

La fecha de la muerte estimada por los forenses también encaja con el momento de la desaparición.

Ajuste de cuentas.

La forma en que ambos aparecieron hace mantener abierta la teoría de que fueron víctima de un ajuste de cuentas. Una venganza que podría estar relacionado con el narcotráfico. Ha trascendido que ambos estaban esposados, ella con la manos delante y él detrás, y tenían la boca y los ojos tapados con cinta americana.

En el caso de él, presentaba también daños en la mandíbula y la cabeza, compatibles con haber sido sometido a torturas, según el diario Información. En la fosa aparecieron objetos personales de una de las dos víctimas que podría ayudar a su identificación.

Los familiares de Elisabeth han acudido a la Comisaría de Elche para facilitar todos los datos posibles que permitan aclarar si se trata de ella, aunque la certeza la proporcionarán las pruebas de ADN. En caso de no haber coincidencia, la Policía Nacional cotejará con todas las denuncias de desapariciones registradas en esos años en las provincias cercanas.