Johan, el asesino de su ex de 17 años en Totana: «De estudiante modélico a ser un monstruo»

Johan Styven, un joven de origen ecuatoriano de 19 años, daba la imagen exterior de ser un buen chico y un estudiante modélico. Llevaba gafas de pasta y aparentaba ser educado, tímido y pacífico. Pero la realidad ha resultado ser muy diferente, asesinando a sangre fría a su exnovia menor de edad en Totana (Murcia), y demostrando, con sus horribles hechos, ser en realidad un ‘monstruo’ controlador lleno de celos e inseguridades, capaz de haber acabado con la vida de alguien.

A la espera de conocer los resultados del informe de la autopsia de Claudia Abigail, de solo 17 años, el propio autor ya ha confesado que la mató «por querer dejarle». Johan ya se encuentra en la cárcel de Sangonera La Verde después de que la juez de Instrucción número 3 de Totana dictase prisión provisional tras su declaración. El homicida confeso se enfrenta a un delito de asesinato con la agravante de género, según fuentes judiciales.

El día del asesinato, el agresor engañó a Claudia con el pretexto de querer devolverle unos regalos y la llevó a un trastero, lugar donde le asestó hasta 50 puñaladas para acabar con la vida de la joven, y donde luego ocultó el cadáver. Johan lo tenía todo preparado y ejecutó su macabro plan armado con una navaja. Cuando su propia madre le delató, tras confesarle su atroz crimen, la Guardia Civil fue a detenerlo, y él les contó de forma fría: “Sí, he sido yo”.

La indignación entre los vecinos de la localidad murciana donde vivían y, en especial, de la familia y los amigos de Claudia no para de crecer. «Era una relación tóxica», cuenta Michael, de 19 años, el hermano mayor de Claudia al diario El Español. La familia ha conocido esta triste realidad demasiado tarde, cuando la joven ya ha sido asesinada. «Nunca nos dijo nada», se lamenta con amargura. Tampoco es la culpable la víctima, una menor de edad, de la que se aprovechó Johan: un chico dos años más mayor.

Ahora se conoce también que la menor llegaba frecuentemente con moratones al instituto, aunque ella nunca dijo que Johan le pegara, ahora las sospechas de todos, sobre lo que en realidad pasaba, son más que evidentes.