Claudia, fallecida trágicamente con 20 años: el sueño que ya no podrá cumplir

Atropellada por un coche que se dio a la fuga.

La trágica noticia del fallecimiento de una persona siempre causa una conmoción generalizada, tanto en su entorno personal como profesional. En la mayoría de los casos sucede por causas naturales, como la avanzada edad, pero en otros intervienen factores que acentúa la tragedia.

Cuando ocurre a consecuencia de una enfermedad o un accidente, los sentimientos de tristeza y pena se acentúan más. Pero, sin duda alguna, es más duro cuando el fallecimiento corresponde a una persona demasiado joven.

Claudia S.M., de 20 años, tenía toda la vida por delante. Pero la imprudencia de un conductor acabó con sus sueños en la madrugada del pasado viernes al sábado en la zona de Moncloa en Madrid. El coche la embistió a gran velocidad y le pasó por encima, causándole la muerte.

Además, en lugar de detenerse y socorrerla, se dio a la fuga. La hermana mayor de Claudia estaba presente en la escena. «Su trauma quedará para siempre», dijo una fuente cercana a la familia.

La chica volvía a su domicilio familiar, en el mismo lugar. El primero en socorrerla fue el portero del bloque, que le practicó las maniobras de reanimación estando al teléfono con los expertos de Emergencias Madrid, que le iban guiando.

Inmediatamente después, los sanitarios de Samur-Protección Civil continuaron con la resucitación durante 30 minutos, sin que finalmente hayan podido hacer más por su vida. La víctima presentaba múltiples traumatismos y había entrado en parada cardiorrespiratoria. Un psicólogo del equipo de emergencias desplazado ha asistido a un familiar que se encontraba en el lugar de los hechos.

Los investigadores esperaron a que el encartado regresara a su domicilio para darle caza.

La Policía Municipal de Madrid detuvo en la tarde del sábado a un joven como presunto autor del atropello mortal. Un vecino de Puente de Vallecas, tras el llamamiento a la colaboración ciudadana, alertó a los agentes este mediodía de que el Citroën C2 negro sospechoso se encontraba estacionado en el barrio.

El coche, del que no se tenía matrícula, tenía la luna fracturada y considerables daños en su parte delantera, entre ellos el faro izquierdo roto y la parrilla arrancada.

El propietario del coche, de nacionalidad española, aseguró tras su detención que prestó el turismo un amigo suyo rumano que era el que conducía el vehículo en el momento del accidente. Los agentes comprobaron que el dueño del coche no presenta señales o heridas que le sitúen en el vehículo en el momento del accidente. En la tarde del domingo el detenido fue puesto en libertad tras prestar declaración.